Cuevana y el derecho a compartir

El caso de Christián Álverez (26), estudiante de Magíster en Arte en la Universidad Católica, considerado “administrador” en Chile del sitio argentino Cuevana, finalmente se resolvió esta semana, después que ambas partes llegaran a un acuerdo que estableciera la suspensión condicional para el acusado.

Ok, primer párrafo y ya empezamos a hablar en términos legales. Algo que siempre sucede cuando uno se enfrenta a la lectura de una noticia de este tipo en los medios. Vocabulario legal replicado por un profesional de las comunicaciones incapaz de “traducir” a buen castellano, lo que un fiscal o el acusado declararon después del juicio.

Sin embargo, como Internet es un espacio de conversación amplio y asombroso, fue el mismo Álvarez quien aclaró ciertos puntos claves de lo que se estaba discutiendo en los medios, a través de un comentario de una crónica publicada en un blog de tecnología nacional.
Ahí, el acusado explica que HBO no fue capaz de comprobar los cargos que se le imputaban; que el acuerdo al que se llegó fue propuesto por la fiscalía, y que en el fondo, la suspensión condicional del procedimiento, es decir, el que no haya proceso penal, significa una victoria para él, pues evitó una demanda en su contra que exigía compensaciones por 500 millones de pesos o su equivalente en cárcel.

Hasta este punto todo bien. Entendemos que Álvarez se reconoce inocente de lo que se le acusaba y el acuerdo al que llegó con la cadena de entretenimiento así lo evidencia.

Sin embargo, no deja de llamar la atención las declaraciones del abogado representante de HBO, Rodrigo León, quien luego de conocida la resolución del caso, afirmó que “La piratería es todo acto de reproducción y comunicación pública no autorizada por la ley, todo lo que sea cooperar para la comunicación pública no autorizada en nuestro país. Indexar, linkear, o enlazar a material pirata es una cooperación al acto de comunicación pública y está amparado por los derechos de propiedad intelectual”.

¿Es tan así? ¿Estaremos todos cooperando en el acto de comunicación pública cuando enlazamos en Facebook un video o una canción que nos gusta? ¿Quién es el pirata ahí? ¿ yo por enlazar o Facebook por ser el que me otorga el espacio para hacerlo?

Caso cuevana

Basta darse otra vuelta por la red, para encontrar una respuesta a estas preguntas. Claudio Ruiz, abogado y presidente de la ONG Derechos Digitales, a quien conocí cuando hice mi práctica profesional en dicha institución, pone en perspectiva los “acalorados” dichos de León. Es simple: el derecho de autor no restringe el derecho a enlazar. No existe delito cuando linkeamos. Parece obvio, pero ¿pedirle permiso a Sony Music para publicar un video de Shakira en mi muro?

La Internet se construye a partir de enlaces. Todo lo que existe cuando navegamos, es parte de una gran red de enlaces.
¿De qué tipo de Internet estaríamos hablando si enlazar fuera ilegal? De una Internet controlada y vigilada por terceros; de una red que no permite la libertad de expresión; de la web muerta.
Hablo de Shakira porque me suena al ejemplo más común, pero bien podría referirme a Wikileaks, Twitter e incluso Google.

El ecosistema digital se desarrolla a partir de la interacción entre personas.NapsterThe Pirate BayFacebook y Cuevana, son parte de esta conversación colectiva.
Que las grandes industrias del entretenimiento no hayan sido capaces de generar un modelo de negocios que integre a Internet en la difusión de sus productos culturales como películas o series (Netflix es una opción, pero recién el año pasado llegó a Latinoamérica), es su problema. La solución no está en criminalizar a los mismos usuarios que comprarán su merchandising o harán crecer su audiencia por la publicidad boca a boca.

Lamentablemente, lo de Alvarez no es un caso aislado. En mi opinión, la tendencia mundial avanza hacia una mayor restricción de nuestros derechos como usuarios. Es por eso que creo que estamos en un momento clave para repensar la forma en que utilizamos Internet, y tomar conciencia de la fuerza que ejercen las grandes industrias del entretenimiento en el establecimiento de normas que merman nuestra libertad de compartir y convivir en red. #Enlazaresbueno, señores.

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